
Leborgne es un saber hacer ancestral en la forja, el diseño y la fabricación de herramientas de mano.
Es un vínculo entre la historia y el futuro que ancla a Leborgne mucho más firmemente que el Made in France en el Made in Savoie, en el corazón del Macizo de Belledone, donde nació y sigue teniendo su sede la empresa.
Fue en el siglo XI cuando la familia Leborgne revolucionó las herramientas y la vida cotidiana de sus usuarios. Aprovechando la experiencia de los monjes cartujos, especializados en herramientas de poda desde el siglo XI.
En 1829, Pospère Leborgne desarrolló una actividad metalúrgica. Émile Leborgne, su descendiente, inculcó en la empresa valores que siguen vigentes hoy en día: agilidad, adaptabilidad y calidad de los productos fabricados.
Para él, la innovación y las personas eran la clave: ¡los inicios del diseño centrado en el usuario de Leborgne!
Describía su vocación como «crear herramientas adaptadas para ayudar mejor a las personas a crear».
Revolución técnica tras revolución, Leborgne quiere seguir siendo la referencia «amarilla y verde» para albañiles, carpinteros, jardineros, leñadores y otros profesionales y aficionados, gracias a lo que constituye su ADN: el diseño.
En 1829, la familia Leborgne, mitad saboyarda y mitad francesa (sí, Saboya no fue francesa hasta 1860) desarrolla la actividad metalúrgica en un territorio donde el trabajo de la forja es ya plurisecular, no en vano en el valle de Bens (macizo de Belledonne), los monjes cartujos forjaban espadas, hachas y otras armas cortantes para equipar a los caballeros que partían a las Cruzadas, desde finales del siglo XI.
En el siglo XIX tuvo lugar la expansión del ferrocarril, los astilleros navales, la inauguración del canal de Suez por Ferdinand de Lesseps y otras grandes obras en un imperio colonial que no cesa de crecer. Emile Leborgne, empresario perspicaz, especializa su forja en la producción de herramientas de mano originales, adaptables y de gran calidad, destinadas a una clientela exigente.

Con objeto de satisfacer la afluencia de pedidos, Emile Leborgne estimula la apertura de otros cuchilleros autónomos en el territorio. Así es como miles de palas, las famosas «Alabardas», llegan a Egipto. En Tonquín, se utilizan las palas para arrozales de Leborgne y en Argelia sus picos hachas.
La gama de productos se enriquece considerablemente. Y con motivo, la mayoría de estos nuevos modelos se readaptan e incluso se mejoran según las condiciones geológicas y geográficas de los países o regiones a los que están destinados.

La empresa, ahora en manos del ingeniero Yves Lozac’hmeur, esposo de Jeanne Leborgne, comprende que tiene que invertir en los medios mecánicos más modernos del periodo de entreguerras para producir más y mejor.
Calidad, escucha e innovación. Tras la Segunda Guerra Mundial, Yvon y Michel Lozac’hmeur invierten en la electrificación de las instalaciones y logran que la empresa se desarrolle de nuevo en Francia y los países limítrofes.

En los años 1980, Denis y François, los hijos de Yvon Lozac’hmeur, toman el relevo. El mundo ha cambiado considerablemente con la llegada de la era del ocio, las nuevas tecnologías, una competencia a escala planetaria... Leborgne, que ha mostrado en numerosas ocasiones su capacidad de adaptación, hace frente al reto con armas perfectamente afiladas: la calidad, la escucha y la innovación.
Por otra parte, los clientes no se equivocan: en una encuesta realizada por IPSOS en 2010, un 91 % mencionaba la calidad de los productos Leborgne como primer criterio de elección.

En plena expansión, Leborgne abrió una segunda planta de producción en 2000 en La Rochette, a 3 km de su planta histórica de Arvillard donde se encuentra la forja.
En La Rochette, Leborgne ha puesto en marcha un taller de colocación de enmangado y etiquetado de herramientas, así como una plataforma de envío tanto para el mercado nacional como para el internacional. Así en esta planta se lleva a cabo la labor comercial de la empresa. Allí se habla de merchandising, información al consumidor y dinámica promocional...

En 2007, los últimos propietarios Denis y François Lozac'hmeur vendieron la empresa al grupo finlandés Fiskars. Fiskars debía desarrollar la fábrica, introducir importantes innovaciones y apoyar el crecimiento de las ventas hasta 2019.
En ese momento, una nueva empresa familiar de Rhône-Alpes, Sextant, se hará cargo de los activos de Fiskars y volverá a crear la empresa Leborgne.

El departamento de I+D de Leborgne se reúne con los usuarios para observar e identificar sus problemas de uso y ergonomía.
A continuación se crean prototipos, que son probados por los usuarios y modificados hasta alcanzar un nivel óptimo de satisfacción.
Una vez alcanzado este nivel, puede comenzar la industrialización del producto.
El enfoque de Leborgne fue reconocido por los European Design Managment Awards en 2012.

(fuente Estudio de consumo de Bayadères, marzo de 2010)
Los productos Leborgne conservan un código visual único, reconocible y sinónimo de «herramienta bonita» para nuestros clientes.
La marca valora sus colores y su simbolismo, así como las líneas típicas de las herramientas Leborgne: formas redondeadas para la parte preventiva de la herramienta para una mayor ergonomía y comodidad; y líneas marcadas para la parte de trabajo de la herramienta, subrayando una gran intransigencia en la calidad.


Con ocasión de la reforma de las pensiones en noviembre de 2010, las partes interesadas abordaron el tema de la reducción de la dureza de la condiciones de trabajo.
Paralelamente, el servicio de I+D de Leborgne desarrolla una gama de herramientas que va a revolucionar el mercado porque aspira a preservar el capital de salud de los usuarios.
El efecto esperado es concluyente: la gama nanovib®, a través de su primer producto, el martillo nanovib® antivibraciones, revoluciona el mercado de las herramientas de mano, cambiando la visión que se tiene de la herramienta.
En adelante, la calidad de una herramienta manual se mide por su capacidad para garantizar la seguridad del usuario y preservar su capital de salud.
Un impulso decisivo. Desde 2010, la gama Nanovib® ha ido viento en popa.
Todavía a finales de la década de 2000, era el momento del Foro de Medio Ambiente de Grenelle y los inicios de la «fito-cero».
La filosofía de Leborgne: ¿por qué utilizar productos químicos cuando se pueden obtener los mismos resultados con herramientas manuales mecánicas?
La gama Natur'Overt ® se creó en 2009, con la azada y el rascador del mismo nombre.
Para esta gama, el departamento de I+D de Leborgne adoptó un nuevo método: el feeltesting.
Los jardineros de la ciudad de Lyon probaron diferentes prototipos. Su «feeltesting» se utiliza para seleccionar la cuchilla más eficaz y lanzarla a la producción.